miércoles, 29 de marzo de 2017

UN PAR DE LISTAS DE PELÍCULAS





   Hoy que mis ojos visten pantalones largos…
        Carlos Oquendo de Amat






   "¿Cuáles son tus películas preferidas?". Me han preguntado muchas veces, algunas veces he respondido muy entusiasmado y me he desvivido por explicar las razones de las películas elegidas; otras, me he quedado callado sin saber qué decir, son tantas las películas que amo que me resulta, a veces, muy difícil escoger cinco o diez o doce filmes preferidos. Imagínense escoger solo uno. Imposible. Por lo menos entre las películas sonoras.





   Debo decir, también, que las veces que he respondido no siempre he mencionado a las mismas películas. Me ocurre también con los libros. Cuando me preguntan cuáles son mis novelas o los libros de poesía favoritos, siempre suelo responder, en cada oportunidad, diferentes títulos, es que los títulos de los libros van de acuerdo con los momentos que uno va viviendo; pero claro, hay algunos títulos que siempre mencionaré (tres o cuatro libros que siempre me han acompañado y siempre lo harán). Lo mismo me sucede con las películas.






   Pero si se trata de entrar en el juego por elegir mis películas preferidas, lo haré de manera seria, porque para mí el cine es un asunto serio (como lo es la poesía, la música y el fútbol, algunas de mis pasiones que no tienen principio ni fenecen, estoy parafraseando al gran Martín Adán), pero ojo, serio, no solemne (la solemnidad me repele, lo reconozco).






   Empezaré por el cine mudo, ese maravilloso periodo cinematográfico que logró sus propios recursos expresivos, su propio lenguaje, pero que tuvo la desgracia de desaparecer en pleno auge cuando surgió el cine sonoro. El cine mudo tiene su encanto y su propia magia que muchos, el día de hoy, no logran comprender y tachan a este tipo de cine como aburrido, o lo que es peor, como cine prehistórico. Ni uno ni otro. Bastaría con ver una película de Charles Chaplin para darnos cuenta cómo ese cine mantiene su actualidad, a pesar de que ya no se filman películas mudas, salvo homenajes tipo El artista del año 2011.





   Y, ¿cuáles son mis películas mudas preferidas? Mencionaré solo a doce de ellas, las que más me gustan, a las que cada que puedo retorno como a una casa querida, las que disfruto a rabiar y cada que las vuelvo a ver constato no solo me gustan sino que me gustan más todavía. Probablemente en mi lista habrá algunas sorpresas, por ejemplo la presencia de El hombre mosca o La caja de Pandora y la ausencia (para algunos inexplicable) de una película como Avaricia de Erich von Stroheim, del año 1924. Pero así son los gustos: diversos y muchas veces polémicos. Pero ya sabemos la frase consabida esa que dice que en cuestión de colores jamás se han puesto de acuerdo los autores.





1. El gabinete del doctor Caligari, de Robert Wiene, 1919.

2. Nosferatu el vampiro, de F. W. Murnau, 1922.

3. El hombre mosca, de Harold Lloyd, 1923.

4. La quimera del oro, de Charles Chaplin, 1925.

5. Metrópolis, de Fritz Lang, 1927.

6. Amanecer, F. W. Murnau, 1927.

7. El maquinista de La General, de Buster Keaton, 1927.

8. La pasión de Juana de Arco, de Carl Theodor Dreyer, 1928.

9. Un perro andaluz, de Luis Buñuel, 1929.

10. El hombre de la cámara, de Dziga Vertov, 1929.

11. La caja de Pandora, de Georg Wilhelm Pabst, 1929.

12. Luces de la ciudad, de Charles Chaplin, 1931.





   ¿Y del cine sonoro?, bueno, aquí seré más exhaustivo, mencionaré no a doce películas, sino a cien. Ocurre que mi universo de películas visionadas es más amplia en este rubro. Por lo tanto, para mí, mencionar diez, doce o quince me resultan insuficientes. No es la primera vez que presento una lista semejante, ya lo había hecho antes, pero, como lo decía, uno cambia de gustos, entonces esta lista no es igual a la anterior, he quitado algunas películas y he agregado otras que recientemente me han impactado, sin ser necesariamente películas de estos últimos años, por mencionar una: Cuentos de Tokio de Yasujiro Ozu de 1953. Una película de la que escuché y leí muy buenos comentarios, pero que en la lista anterior no aparecía porque no la había visionado, pero hace un mes la vi y quedé profundamente emocionado con esta obra de arte del cine mundial. No podía faltar.






   Si más palabras, no dilato la presentación de mi lista de cien películas preferidas:








1.           Los olvidados – Luis Buñuel (1950)
2.           Vértigo (De entre los muertos) – Alfred Hitchcock (1958)
3.           Pierrot el loco – Jean-Luc Godard (1965)
4.           Sed de mal – Orson Welles (1958)
5.           Río Bravo – Howard Hawks (1959)
6.           El decálogo – Krzysztof Kieslowski (1988)     
7.           La mirada de Ulises – Theo Angelopoulos (1995)
8.           Las alas del deseo – Win Wenders (1987)  
9.           L’Atalante – Jean Vigo (1934)  
10.          Persona – Ingmar Bergman (1966)  
11.          Los 400 golpes – François Truffaut (1959)
12.          El rayo verde – Eric Rohmer (1986)
13.          M (El vampiro de Düsseldorf) – Fritz Lang (1931)
14.          La noche del cazador – Charles Laughton (1955)    
15.          El espíritu de la colmena – Víctor Erice (1973)   
16.          Tiempos modernos – Charles Chaplin (1936)
17.          Él – Luis Buñuel (1953)
18.          El fantasma y la señora Muir – Joseph L. Mankiewicz (1947)  
19.          El desprecio – Jean-Luc Godard (1963) 
20.          Ensayo de un crimen – Luis Buñuel (1955)
21.         Tuyo es mi corazón (Notorius) – Alfred Hitchcock (1946)
22.          Rashomón – Akira Kurosawa (1951)
23.          El hombre quieto – John Ford (1952)
24.          El ciudadano Kane – Orson Welles (1941)
25.          Al final de la escapada – Jean-Luc Godard (1959)
26.          La mamá y la puta – Jean Eustache (1973)
27.          Centauros del desierto – John Ford (1956)
28.          Psicosis – Alfred Hitchcock (1960)
29.          El séptimo sello – Ingmar Bergman (1956)
30.          La doble vida de Verónica – Krzysztof Kieslowski (1991)
31.          El matrimonio de María Braün – Rainer María Fassbinder (1979)
32.          La condesa descalza – Joseph L. Mankiewickz (1954)          
33.          Taxi driver – Martin Scorsese (1976)
34.          Ser o no ser –  Ernst Lubitsch (1942)
35.          El sabor del sake – Yasujiro Ozu (1962)
36.          Los pájaros – Alfred Hitchcock (1963)
37.          Pasión de los fuertes – John Ford (1946)  
38.          Bella de día – Luis Buñuel (1966)   
39.          Hable con ella – Pedro Almodóvar (2002)
40.          Sunset Boulevard – Billy Wilder (1950)
41.          La rodilla de Clara – Eric Rohmer (1970)
42.          Reservoir dogs – Quentin Tarantino (1992)
43.          ¡Qué bello es vivir! – Frank Capra (1946)
44.          Iván el Terrible(I y II) – Sergei Eisenstein (1944-1948)
45.          El Mago de Oz – Victor Fleming (1939)
46.          Cría cuervos – Carlos Saura (1975)
47.          El pianista – Roman Polanski (2002)
48.          Una Eva y dos Adanes – Billy Wilder (1959)
49.          La pasión de Juana de arco – Carl Theodor Dreyer (1928)
50.          El laberinto del fauno – Guillermo del Toro (2006)  
51.          La regla del juego – Jean Renoir (1939)
52.          Qué verde era mi valle – John Ford (1941)  
53.          Cantando en la lluvia – Stanley Donen (1952)
54.          Cero en conducta – Jean Vigo (1933)
55.          El viaje de Chihiro – Hayao Miyazaki (2001)
56.          Stromboli – Roberto Rossellini (1950)
57.          La malvada (Todo sobre Eva) – Joseph L. Mankiewickz (1950)
58.          Extraños en el tren – Alfred Hitchcock (1951)
59.          The killing – Stanley Kubrick (1956)    
60.          Algo para recordar – Leo Mc’Carey (1957)  
61.          La gran ilusión – Jean Renoir (1937)
62.          A la hora señalada – Fred Zinnemann (1952)
63.          Carta de una desconocida – Max Ophüls (1948)
64.          Cabeza borradora – David Linch (1977)    
65.          El apartamento – Billy Wilder (1960)  
66.          Cuentos de Tokio –  Yazujiro Ozu (1953)
67.          Ladrón de bicicletas – Vittorio de Sica (1949)
68.         Tres colores: Azul, Blanco, Rojo – Krzysztof Kieslowski (1994-1995)      
69.         Senderos de gloria – Stanley Kubrick (1957)  
70.          Pickpocket – Robert Bresson (1959)  
71.          Ordet (La palabra) – Carl Theodor Dreyer (1955)  
72.          Umberto D – Vittorio de Sica (1952)
73.          Aguirre, la ira de Dios – Werner Herzog (1972)
74.          El tercer hombre – Carol Reed  (1949)
75.          Doctor Zhivago – David Lean (1965)
76.          Andréi Rublev – Andréi Tarkovski (1966)
77.          Viaje a Italia – Roberto Rossellini (1953)
78.          El gatopardo – Luchino Visconti (1963)
79.          El ángel exterminador – Luis Buñuel (1962)
80.          Mi noche con Maud – Eric Rohmer (1969)  
81.          Antes del atardecer – Richard Linklater (2004)
82.          El sur – Víctor Erice (1983)
83.          El conformista – Bernardo Bertolucci  (1969)
84.          Con ánimo de amar – Wong Kar-wai (2000)
85.          Amarcord – Federico Fellini (1973)
86.          Los mejores años de nuestra vida – William Wyler (1946)
87.          El hombre que mató a Liberty Valance – John Ford (1962)
88.          Muerte en Venecia – Luchino Visconti (1971)
89.          La pandilla salvaje – Sam Peckinpah (1969)
90.          Las viñas de la ira – John Ford (1940)  
91.          La ventana indiscreta – Alfred Hitchcock (1954)   
92.          Río Rojo – Howard Hawks (1948)
93.          Tristana – Luis Buñuel (1970)
94.          El demonio de las armas – Joseph H. Lewis (1949)
95.          Fresas salvajes – Ingmar Bergman (1957)
96.          Adiós muchachos – Louis Malle (1987)
97.          Manhattan – Woody Allen (1979)
98.          La edad de oro – Luis Buñuel (1930)
99.          El padrino 1 y 2 – Francis Ford Coppola (1972 – 1974)
100.       La sombra de una duda – Alfred Hitchcock (1943)






   Bien, termino esta entrada que espero sirva como una motivación para arriesgar con el aquel tipo de cine que no es solo producto del puro interés monetario y comercial, abandonar, quiero decir, los predios de un cine previsible y esquemático e intentar, como alguna vez escribió un amigo español, amar el cine y no solo las películas. Hasta pronto.









   Continuará…






                                        Morada de Barranco, 29 de marzo de 2017.










martes, 28 de marzo de 2017

CUATRO ASUNTOS CON EL CINE






                                                          PORQUE MIS OJOS ERAN NIÑOS
                                                                      Carlos Oquendo de Amat



   Aquellos viejos tiempos en los que uno iba al cine y sabía que los otros también iban al cine, como uno, a ver la película. Ir al cine, entonces, no era ir a cualquier sitio, era un asunto casi ritual que demandaba preparativos, más si se iba con la familia: tenías que vestir el mejor traje, los zapatos no solo limpios, refulgentes, bien peinado, recientemente peinado, con la cabellera húmeda y la raya del peinado marcando cual cicatriz tu cabeza… Hoy, muchos van al cine, sobre todo, a comer, entran a la sala cargando unas descomunales bandejas donde llevan montañas de pop corn y gigantescos vasos con gaseosas. Insoportables, si te tocan como vecinos, los ruidos que hacen de tanto comer se convierte en un lamentable “soundtrack” de la película. No te queda otra que cambiarte de sitio para, probablemente, encontrar a otro tragaldabas como nuevo vecino.






   Otro problema con el que me he visto en una sala de cine es, ya no digamos los que suelen contar la película conforme esta va pasando (problema antiguo, por cierto, siempre han habido deslenguados), sino la de aquellos irrespetuosos que manipulan sus “benditos” celulares: reciben o hacen llamadas o lo que es peor, se ponen a jugar con él en plena función y mortifican a los demás con sus “lucecitas”. Una plaga, realmente. Entonces uno se hace esta pregunta medio ingenua: ¿No que la tecnología era para estar al servicio del hombre y no al revés?





   Un tercer problema que ocurre ahora es que muchas salas (sino todas) ya no proyectan las películas extranjeras subtituladas sino dobladas. Para mí es un problema. Pertenezco a una generación que desde niños nos hacían ver películas subtituladas (salvo que las viéramos en la televisión que ahí era inevitable). Todavía me recuerdo viendo películas como Los diez mandamientos o Un millón de años antes de Cristo, por mencionar un par de ellas que vi no sé cuántas veces en mi infancia, sin haber aprendido todavía a leer y con las imágenes que desfilaban ante mis ojos, no entendía la película, entonces yo mismo les creaba su historia apelando a mi imaginación porque, como dice Oquendo, mis ojos eran niños. 






   En estos tiempos, muchos ya no valoran la versión original de un film, porque visionar una película implica también oír la voz de los actores. Para mí es vital. Es lamentable, pero se han acostumbrado, los han acostumbrado a lo fácil, quieren brindarle (por fines netamente comerciales) todo digerido al espectador. Pésimo.






   Disculparán el pesimismo de mis comentarios, pero es una realidad que hoy se vive y pareciera que, salvo unos cuantos, nadie protesta ni reclama nada. A todo esto se agrega la pésima cartelera de nuestra capital, probablemente la más pobre de América del Sur. Casi todo lo que se proyecta en nuestros cines son películas de pésima calidad, netamente comerciales, puramente comerciales (con todo lo negativo que este concepto implica), previsibles y que responden a esquemas por todos conocidos; es decir, ya de antemano se sabe cómo ha de terminar la película, pero así y todo hacemos colas para ver algunos de esos bodrios plagados de persecuciones, estallidos, voladuras de carros, muertes, sangre, mucha sangre, películas de acción las llaman.








   Me acabo de enterar que este 2017, que avanza a pasos acelerados, los que vivimos en Lima no veremos la secuela de esa película de culto que es Trainspotting ni tampoco tendremos la oportunidad de visionar la más reciente película de Woody Allen, lo que en otros países será cosa corriente, aquí nos impiden, nos niegan la posibilidad de espectar, por ejemplo, estas dos películas. Todo esto resulta increíble, sobrerrealista.






   Hace mucho que no voy a una sala de cine, es cierto, pero no he dejado de visionar películas. En estas vacaciones últimas, prácticamente con Rita hemos visto una película por día: sesenta películas en dos meses, no está mal. Sé que la emoción no es la misma, visionar un film en el cine es diferente, pero ante lo expuesto en párrafos anteriores, prefiero ver tranquilamente en casa películas sin la presencia de tragaldabas, sin individuos manipulando sus celulares, sin doblajes y visionando buenas películas.









   Continuará…




                                             Morada de Barranco, 28 de marzo de 2017.