sábado, 15 de agosto de 2026

SEIS PELÍCULAS DE LUIS BUÑUEL

 



                                             En invierno caen al mar los gritos de los semáforos…

                                                                                      Luis Buñuel

 

 

   Un perro andaluz (1929), La edad de oro (1930), Los olvidados (1950), Él (1952-1953), Ensayo de un crimen (1955), Viridiana (1961), El ángel exterminador (1962) son algunas de las películas de Luis Buñuel que más disfruto y aprecio. Cada que puedo acudo a ellas y me sirve para confirmar la actualidad de las películas de este genio del cine: no envejecen, van con los tiempos. Estoy seguro de que así será siempre.





   A Buñuel siempre lo caracterizó su humor negro, corrosivo, su espíritu superrealista que jamás abandonó, su ateísmo que lo llevó a asumir una actitud desafiante y provocadora contra la iglesia católica, o sus ataques a los burgueses, a los fascistas (con Franco a la cabeza) o todo aquello que fuera sinónimo de establecido y políticamente correcto.





   Este año se cumplen cuarentaitrés años de su muerte, pero Buñuel sigue más vivo que nunca, es de esos hombres que han sabido vencer a la muerte sin conceder un ápice a cambio de algo. Buñuel siempre fue el eterno iconoclasta. Con él no calza esta frase: “De joven incendiario, de viejo bombero”, él siempre anduvo entre llamas sin chamuscarse y repartiendo ese fuego “generosamente”. Así vivió, inclaudicable, por eso fue peligroso, a pesar de que nunca tuvo las cosas fáciles, siempre convivió con el fuego.





   Bastaría con recordar cómo tuvo que abandonar España luego del triunfo de los fascistas y ultracatólicos nacionalistas, cómo una vez instalado en los Estados Unidos, renunció a un trabajo que le aseguraba una vida tranquila y cómoda por ser sospechoso de simpatías izquierdistas y por su ateísmo que jamás disimuló y que con su típico humor pregonaba: “Soy ateo, gracias a Dios”. Bastaría con recordar que tuvo que emigrar hacia un país donde, a pesar de las grandes dificultades, realizaría algunas de sus más grandes películas: hablo de México, su segunda patria. Como Orson Welles, otro de los genios incomprendidos del cine, Buñuel anduvo durante un buen tiempo en la búsqueda de un lugar donde hacer lo que más le gustaba: películas que serían (y son) como una piedra en los zapatos.





   En estos últimos meses he vuelto a visionar algunas de esas películas de su etapa mexicana. He aquí ese puñado de películas.





1. Corría el año 1962 cuando el director español, radicado en México, Luis Buñuel estrenó una de sus mejores películas: El ángel exterminador. Un largometraje que contó con algunos de los más conocidos y renombrados actores y actrices mexicanos (Silvia Pinal, Jacqueline Andere, Claudio Brook, Augusto Benedico...).

   El ángel exterminador desarrolla una historia de corte surrealista, un filme donde el director español se permite mostrar en toda su ridiculez a un grupo de aristócratas, que luego de un espectáculo de ópera, van a la mansión de uno de ellos para una cena. En tanto van llegando los dueños de la casa y sus invitados, algunos de los empleados van abandonando misteriosamente la mansión, solo se quedará en muestra de lealtad a sus patrones el mayordomo. En la cena se producirán diálogos y discursos cargados de humor negro (muy propio del surrealismo) donde los personajes muestran una frivolidad y superficialidad que muchas veces está disimulada o camuflada por las apariencias y una moral endeble.

   Terminada la cena, ocurre inexplicablemente un hecho: nadie de los que están en el comedor de la mansión podrá abandonarla, a pesar de que varios de ellos se han despedido ya y arguyen que no pueden quedarse por más tiempo, no podrán salir de ese espacio, pero nada los detiene, por lo menos nada que se pueda ver. Así pasan las horas, los días y el encierro los va poniendo en una situación límite que les hace perder la paciencia, sus aparentes buenas formas...

   Una película extraña, extrañísima (desde el título), que nos deja una sensación de no haber comprendido muchas cosas (y esto no precisamente como defecto). Pero es una cinta única, enigmática, donde Buñuel puso en práctica todo su espíritu y humor corrosivos.





2. Ensayo de un crimen es una película de 1955 dirigida por el español Luis Buñuel luego de afincarse en la Ciudad de México. Es un largometraje ubicado entre las cincuenta películas más importantes del cine mexicano, por cierto, una de las mayores tradiciones cinematográficas de Hispanoamérica.
La película es una parodia cargada de humor negro, corrosivo, sobre un "asesino serial de mujeres". Archibaldo de la Cruz (Ernesto Alonso) cuando es niño recibe de su madre una caja musical, su institutriz le cuenta la historia de un rey que cada vez que quería que alguien muriera, hacía funcionar esa misma caja musical, deseaba la muerte del enemigo y esta sucedía. Por coincidencia, el niño hace funcionar la caja musical y desea la muerte de la institutriz y esta muere a causa de una bala perdida. Desde entonces queda con la idea de que puede provocar la muerte de mujeres cercanas. Pero ocurre la Revolución Mexicana, la casa de la familia de Archibaldo es saqueada. Ya mayor, este encuentra la caja musical en una casa de antigüedades y la compra. Cada vez que hace sonar la caja musical, planifica la muerte de varias mujeres, por ejemplo, la de la bella Patricia Terrazas (Rita Macedo), la de su novia Carlota Cervantes (Ariadna Welter), cuando descubre que tiene amores escondidos con el arquitecto Alejandro (Rodolfo Landa). Entre tanto, conoce a Lavinia (Miroslava Stern), una hermosa joven que atrae a Archibaldo, pero eso no quita que quiera asesinarla...

   Una gran película, admirada por varios directores de cine (uno de ellos es Pedro Almodóvar). Ensayo de un crimen, incluso arrastra una leyenda negra debido a la muerte de dos de sus actrices (Miroslava Stern, se suicidó a las pocas semanas del estreno, y Rita Macedo, quien también se suicidó años después). Es, en definitiva, una gran película de visión impostergable.



3. Cuando se estrenó Los olvidados en 1950, la película fue mal recibida en México, muchos consideraron que denigraba a ese país, pero cuando su director, Luis Buñuel, unos meses después obtuvo con este filme el premio al mejor director en el Festival de Cannes de ese año, la figura cambió. La película que había sido retirada de los cines volvió a la cartelera convirtiéndose en un éxito.

   Esta trágica historia de adolescentes marginales se ubica en algún punto de los arrabales de la Ciudad de México. Jaibo (Roberto Cobo) ha escapado de la correccional y se reúne con su pandilla, entre los que se encuentran Pedro (Alfonso Mejía), Cacarizo (Efraín Arauz), Pelón (Jorge Pérez) ..., todos ellos adolescentes que viven sin control en las calles. Con la ayuda de Pedro, el Jaibo busca a Julián (Javier Amezcua), un adolescente trabajador, a quien acusa de haberlo delatado a las autoridades, el enfrentamiento termina con la muerte de este último. Pedro y Jaibo escapan. Un personaje importante en el desarrollo de la historia es don Carmelo, el ciego (Miguel Inclán), para quien trabaja como lazarillo otro niño abandonado, Ojitos (Mario Ramírez Herrera). El ciego canta en las calles y también ejerce como curandero en la casa de la adolescente Meche (Alma Delia Fuentes), por quien siente una atracción perversa. En tanto Pedro, arrepentido por la vida que lleva, decide trabajar para ganarse el afecto de Marta, su madre (Stela Inda), pero el Jaibo estará siempre tras él con su aura adversa...

   Una película terriblemente bella, turbadora, que cuenta una historia de jóvenes enfrentados a una vida signada por la miseria, el abandono, la injusticia. Un film donde Buñuel empleó con acierto tintes del neorrealismo italiano y del surrealismo (recordemos la escena del sueño de Pedro). Una película declarada por la UNESCO como Patrimonio histórico de la humanidad.






4. Luis Buñuel estrena en México Subida al cielo (1952). Dos años después de filmar Los olvidados (una de las cumbres del cine latinoamericano) dirige esta película algo irregular (por problemas de financiación), pero que tiene algunas de las mejores escenas del cine de Buñuel que la hacen inolvidable. Este largometraje inicia en el pueblo de San Jeronimito (un pueblo sin iglesia, por cierto), ahí vive un joven, Oliverio (Esteban Mayo) que acaba de casarse con una joven llamada Albina (Carmelita González). Su noche de bodas queda trunca pues su madre está por morir, en vista que los hermanos de Oliverio son ambiciosos y quieren quedarse con lo mejor de la herencia, este debe viajar, a pedido de su madre, hacia otro pueblo para contactarse con un abogado que redacte el testamento de la anciana. El viaje en autobús es realmente surrealista, pasa por situaciones imposibles que el humor corrosivo de Buñuel salva. Entre el pequeño universo de pasajeros nos encontramos con Eladio González (Manuel Dondé), un candidato a diputado de lenguaje rimbombante que siempre apela a su pistola sin nunca usarla, un anciano porfirista con esperanzas de recuperar sus propiedades, un chofer irresponsable capaz de dejar a cualquiera su carro, un vendedor de gallinas con catálogo... y Raquel (la atractiva Lilia Prado) que acosa constantemente a Oliverio. Algunas de las mejores escenas del film son de carácter onírico: cuando el interior del autobús se convierte en una pequeña selva, cuando Oliverio rompe de manera simbólica su relación edípica para abandonarse al deseo carnal muy bien representado por Raquel. No es la mejor película de Buñuel, pero es un bello filme.





5. Una de las escenas icónicas del cine es aquella donde el filo de una navaja rasga el globo ocular de una muchacha. Imagen perturbadora que pertenece al cortometraje surrealista Un perro andaluz, estrenada en París, en 1929. Cine mudo y en blanco y negro.

   Veintidós años después, en 1951 se estrena en México la película Susana (demonio y carne), filme dirigido por Luis Buñuel (el mismo director de Un perro andaluz). El largometraje es un aparente y típico melodrama mexicano. Sin embargo, no es así. Luis Buñuel, surrealista consumado, aprovecha de esta historia para hacer tambalear y burlarse de las costumbres y la moral de una familia ejemplar en un rancho mexicano.

   Susana (la bella Rosita Quintana) se escapa del calabozo de su reformatorio y luego de una larga caminata llega a la hacienda de don Guadalupe en malas condiciones. Ya recuperada y para no ser descubierta, miente sobre su origen. Establecida en la gran casa, ella empieza a trastornar, a quebrar la tranquilidad de esa familia ejemplar. Susana, joven y bella, manipuladora y malvada emplea su sensualidad (recordemos cómo a cada rato descubre sus hombros cuando está frente a los varones) para despertar la lujuria del hijo del hacendado, del capataz e incluso del mismo don Guadalupe (Fernando Soler), quien incluso está dispuesto a abandonar a su esposa por la bella Susana (que es digamos una metáfora carnal del demonio).

   Una película que responde a la esencia del cine del gran Buñuel: crítico, corrosivo de la doble moral y de las "buenas costumbres" de aquellos que las emplean solo como una máscara para esconder su hipocresía. Magnífica.





6. Luis Buñuel, el director del cortometraje surrealista de 1929 Un perro andaluz, estrena en 1953 el largometraje Él, considerada por muchos como la mejor película latinoamericana de todos los tiempos. Este largometraje filmado en México cuenta la historia de Francisco Galván de Montemayor (Arturo de Córdova), un hombre de gran fortuna, profundamente católico, soltero, de edad madura y que no ha conocido hasta el momento el amor. Pero el amor llega a su vida: en una iglesia, un jueves santo, descubre a Gloria Milalta (Delia Garcés), una bella joven, enamorada del ingeniero Raúl Conde (Luis Beristáin) con quien se va a casar dentro de poco. Sin embargo, desde que Francisco y Gloria se han conocido, ha nacido entre ellos una atracción incontrolable que lleva a que Gloria rompa su compromiso y se case muy enamorada e ilusionada con el galán maduro. A las pocas horas de casados, esta irá descubriendo la verdadera personalidad de quien ante todos es un hombre virtuoso, un modelo de caballero a imitar: colérico, inseguro, injusto, manipulador, violento, celoso, extremadamente celoso. Lo que pudo ser un bello y ejemplar matrimonio, termina convirtiéndose en un infierno para Gloria quien es permanentemente humillada y violentada, incluso ve que su vida corre peligro a manos de quien se supone la ama desesperadamente, con locura.
Una gran película filmada en blanco y negro con algunas de las escenas más inquietantes y perturbadores del cine, como aquella en que Francisco, enfermo de celos, envuelve con una tela una hoja de afeitar, una aguja de arriero con hilo, algodón y con dos sogas se dirige al dormitorio de su esposa...





 

   Continuará… 

 

                       

                                       Morada de Barranco, 15 de agosto de 2026




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