jueves, 5 de febrero de 2026

HABLEMOS DE NOVELAS BREVES

 

  

                                                                    Realidad, incierta realidad o sueño.

                                                                                              Xavier Abril

 

   

El verano aprieta. Las altas temperaturas, la radiación que torna al Sol en un enemigo peligrosísimo. Pero a pesar del sofocante verano, uno aprovecha estos días y se lanza a la aventura refrescante que nos proporcionan las lecturas y la visión de películas.






   Si de películas hablamos, todas las noches tenemos, Rita y yo, una cita con el cine. Han desfilado ante nuestros ojos, en esas noches incendiarias, películas de Ingmar Bergman (Un verano con Mónica, Detrás de un vidrio oscuro, Juegos de verano); de Agnes Varda (Cleo de 5 a 7, Sin techo ni ley); de William Wyler (La heredera y una película cuya visión nos hace amar más al cine: Los mejores años de nuestra vida); de Ernst Lubitsch (dos joyas del cine: Ser o no ser y El bazar de las sorpresas); de Luis Buñuel (Él, Ensayo de un crimen); de Éric Rohmer (Cuento de invierno, Mi noche con Maud); entre otros directores y películas.





   Como se puede ver, clásicos. En algunos casos saldamos cuentas con nosotros mismos; es decir, estamos visionándolas por vez primera. Otras las estamos visionando por segunda o tercera vez. ¿La razón, el porqué? Siempre te dicen algo, siempre descubres una arista antes no percibida. Es, digamos, virtud de los clásicos y cuando hablo de estos, no solo me refiero a películas. También lecturas, libros.





   Por estos días, también ando enfrascado en la lectura de poesía, por ejemplo, estoy leyendo profundamente sorprendido el primer tomo (de tres) de la poesía completa de Emily Dickinson, un obsequio de mi hermano Arturo. Releo complacido una selección de poemas de Paul Celan, en traducción de J. Francisco Elvira Hernández. Dos libros de poetas peruanos me acompañan en estos días calurosos: El huso de la palabra de José Watanabe y la Descubrimiento del alba de Xavier Abril. Lo diré en pocas palabras: ando en muy buena compañía.

    Hace unas semanas comenté que por estos tiempos mis preferencias en la narrativa iban por la lectura de novelas breves, ese “género a caballo entre el cuento y la novela”, según decía de ellas Julio Cortázar. Si tuviera que recomendar algunos títulos, luego de forzar la memoria para hacer una selección general de novelas breves, mi lista sería de veinte obras. Estas son:

 

1. Noches blancas de Fedor Dostoievski.

2. Siempre hay caminos de Ciro Alegría.

3. Novela de ajedrez de Stefan Zweig.

4. Carta de una desconocida de Stefan Zweig.

5. La metamorfosis de Franz Kafka.

6. El túnel de Ernesto Sábato.

7. La sonrisa de la Gioconda de Aldous Huxley.

8. Otra vuelta de tuerca de Henry James.

9. Los papeles de Aspern de Henry James.

10. Pedro Páramo de Juan Rulfo.

11. Seda de Alessandro Baricco.

12. El coronel no tiene quien le escriba de Gabriel García Márquez.

13. La muerte en Venecia de Thomas Mann.

14. Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco.

15. El extranjero de Albert Camus.

16. Las tribulaciones del estudiante Törless de Robert Musil.

17. La vegetariana de Han Kang.

18. Bartleby, el escribiente de Herman Melville.

19. El extranjero de Albert Camus.

20. El baile de Irène Némirovsky.

   ¿Y en la literatura peruana? ¿Qué novelas breves podría mencionar? Me puse a recordar algunos títulos de autores peruanos que un tiempo atrás habían pasado por mis manos y mis ojos para nunca más abandonarme. Concluí que todas las que había leído eran magníficas novelas, todas ellas sólidas en su brevedad: Siempre hay caminosLos cachorrosLos IngarLa iluminación de Katzuo Nakamatsu, Diamantes y pedernales, La conciencia del límite último, Salón de belleza. Para el que las ha leído, no me dejará mentir, todas son obras maestras.

  Ya para terminar. Quiero expresar que si algo me intriga es ¿por qué razón Julio Ramón Ribeyro no escribió una novela breve? Me intriga y me parece raro que una obra suya no figure en una relación de grandes nouvelles. La respuesta es sencilla, simplemente nunca escribió una y lo lamento, estoy más que seguro que si la hubiera escrito, esta sería magnífica, pero, en fin, son puras especulaciones y allí lo dejamos.





 

   Continuará…

 

 

                                               Morada de Barranco, 5 de febrero de 2026




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