miércoles, 4 de marzo de 2026

DOCE MAGNÍFICAS PELÍCULAS

 

 

                                                                            pues un niño es un cine

                                                                                     Alberto Hidalgo

 

 


   Este verano es muy particular. Por la presencia del fenómeno de El niño, la temperatura ha aumentado de manera inusual, sin embargo, estamos viviendo varios días de este verano cubiertos por la neblina y con una sensación de frío impensable en una temporada de calor. Puede sonar contradictorio, pero a pesar de ese frío el bochorno no se aleja y se percibe más en los espacios cerrados.





   En lo personal, estos días brumosos son de mi preferencia. Siempre me ha gustado el invierno más que el verano. El calor de este último me agobia, me aturde, se me hace insoportable. No me gusta al sol veraniego que parece inmiscuirse en todo. Para mí, Barranco es un pequeño territorio cuyo espacio cobra su verdadera identidad cuando está cubierto por la neblina que torna fantasmal todo y a todos.





   Ese misterio que crea la neblina nos invade, nos habita. Barranco se torna, entonces, en un territorio de lo indefinido, de la ambigüedad que agudiza la imaginación y la sospecha. En medio de estos días de geografía alucinada y alucinante siempre nos damos tiempo para conversar sobre cine. En esas conversaciones que tengo con Rita, en tanto caminamos por el malecón, surgió una pregunta: “¿Qué películas sugerirías ver?” No me gusta correrme de estas preguntas, lo tomé como un reto. No respondí inmediatamente, me di mi tiempo y preparé una lista de doce películas. 





   Obviamente hay más películas que me gustan y no aparecen en esta lista de sugerencias (no he mencionado ninguna de Alfred Hitchcock, ni de Theo Angelopoulos, ni de Krzysztof Kieślowski, ni de Ingmar Bergman, ni de Woody Allen, entre otros). Pero son las que vinieron a mi memoria. Suelto entonces la lista:





1. Una de las más grandes películas del Oeste de todos los tiempos es Río Bravo, película del magnífico director Howard Hawks, el largometraje fue estrenado en 1959.

La historia se ubica en el pueblo de Río Bravo donde un sheriff debe enfrentar "solo" el peligro, aparentemente solo. Joe Burdette (Claude Akins) mata con sus secuaces a Pat Wheleer (Ward Bond), amigo del sheriff John T. Chance (John Wayne). Este, en cumplimiento de la ley, apresa a Joe, a pesar de que este y sus compinches hicieron lo imposible para que esto no ocurra. Enterado Nathan Burdette (John Russell), hermano mayor de Joe y rico terrateniente de la región, decide rescatar a su hermano, para ello cuenta con los servicios de gente indeseable que rodea la cárcel donde el valiente Chance aguarda la llegada del juez. Pero el sheriff no está solo, cuenta con el apoyo del dipsómano y buen Dude (Dean Martin), el viejo y rengo Stumpy (Walter Brennan) y de Colorado Ryan (Ricky Nelson), una joven estrella del rock and roll de entonces. Los cuatro, unidos y defendiendo causas mayores como el cumplimiento de la justicia enfrentarán el ataque anunciado de los forajidos. Entre tanto, John T. Chance ha conocido a la bella Feathers (Angie Dickinson) quien no solo se enamora y despierta el amor del sheriff, sino que también está dispuesta a ayudarlo.

Un filme con mayúsculas donde Howard Hawks despliega con maestría una historia de amistad y unión en medio del peligro. Un grandioso wéstern cuya visión es impostergable.

2. Uno de los grandes directores de comedia italiana fue Dino Risi. En 1962 estrenó una película titulada La escapada, largometraje que tiene de comedia y drama.
La historia se centra en uno de esos calurosos veranos en una Roma que parece deshabitada (casi toda la gente ha partido a los balnearios). Un personaje llamado Bruno Cortona (Vittorio Gassman), maneja un pequeño convertible descapotado (un Aurelia B24) por calles solitarias y silenciosas en busca de cigarros y de un teléfono. Al no hallar lo que busca, se detiene para beber agua y ve a Roberto Mariani (Jean-Louis Trintignant), un joven estudiante de derecho que pareciera que lo observa desde una ventana (en realidad estaba mirando a la chica de la que anda enamorado). El joven invita a Bruno a subir a su departamento para que desde ahí haga la llamada telefónica. Extrovertido y parlanchín, Cortona luego convence a Roberto que deje de estudiar y que lo acompañe a tomar un aperitivo. Inician entonces un recorrido que supuestamente duraría hasta la tarde de ese mismo día, mas este se prolonga: van a restoranes y a la playa, visitan a unos tíos de Roberto, llegan a la casa de la exesposa (Luciana Angiolillo) y de Lily (Catherine Spaak), la hija de ambos...

La aparente complicidad de los dos personajes en realidad nos muestra a dos seres contrastantes: Roberto es más joven, pero es tímido, cauteloso, apocado y ve en Bruno un modelo quizá a imitar, pues este es locuaz, mujeriego, fanfarrón, vividor, incluso irresponsable e inmaduro. Sin embargo, en el hedonismo chocante de Bruno y en la actitud modélica de Roberto se esconde una angustiosa soledad y a través de las aventuras que vivirán juntos, buscarán un escape a su hastío, a su triste realidad. Un magnífico e imprescindible largometraje. 

3. Roberto Rossellini, maestro del neorrealismo italiano, estrenó en 1948 (a poco tiempo de terminada la Segunda Guerra Mundial) la película Alemania, año cero.

El director italiano filmó la película en una ciudad de Berlín completamente destruida, en medio de gente que desesperada luchaba para sobrevivir, que trabajaba para reconstruir un país que acababa de perder la guerra. La película cuenta la historia de Edmund (Edmund Moeschke), un niño de doce años que se ve obligado a salir para buscar comida o dinero en las calles. En realidad, la historia de Edmund era la de cualquier alemán que había sobrevivido al conflicto bélico. Pero Edmund no está solo, tiene una familia en casa: un hermano mayor escondido por desertor, una hermana acusada de prostitución a cambio de favores, un padre anciano y enfermo (sobreviviente a dos guerras mundiales) que necesita de atención médica y de medicinas. El niño generalmente lleva algún objeto valioso que trata de vender en las calles, luego con ese dinero trata de conseguir comida. En su deambular se encuentra con un personaje siniestro, un antiguo profesor suyo, el señor Enning, sobreviviente nazi, pedófilo que consigue jovencitos para un viejo general también pederasta. Este profesor encarga al niño la venta de algunos objetos de procedencia nazi para que los venda entre las tropas extranjeras que las compran como recuerdos. Los problemas acuciantes en casa, el hambre, la necesidad, más las ideas del profesor Enning llevan a Edmund a tomar una decisión drástica, terrible.
Una película dura, impactante, pero que a pesar de los años transcurridos desde su estreno, más de setenta años, no ha envejecido y se mantiene no solo como una de las grandes películas de Rossellini, sino del cine. 

4. Carta de una desconocida (1948), es una película dirigida por un grande del cine: Max Opühls. El filme está basado en la novela corta del mismo nombre (1922) escrita por el austriaco Stefan Zweig. La historia central ocurre en una maravillosa Viena. Un joven y exitoso músico, Stefan Brand (Louis Jourdan), quien incluso es comparado con Mozart, recibe una carta anónima que empieza de esta manera: "Cuando leas esta carta, puede que haya muerto. Si esta carta llega a tus manos, verás cómo fui tuya sin que tú siquiera supieses que existía". Terrible. La epístola es de Lisa (Joan Fontaine), antigua vecina, quien desde que lo conoció ha vivido enamorada de una manera enfermiza del guapo, galante y mujeriego Brand. La película emplea largos “flashbacks” para ubicarnos en el desarrollo de la pasión amorosa de Lisa, personaje frágil y autodestructivo. La película podría haberse convertido fácilmente en una historia sensiblera y llorona, pero el inteligente Opühls supo mantener un equilibrio clásico, preciso, que le agradecemos. La fotografía, un impecable blanco y negro, no podría estar mejor para esta dolorosa historia de amor sin redención. Un clásico de clásicos. Impagable.

5. El cine mudo no es un cine primitivo, desarrolló sus propios recursos expresivos para contar historias sin casi emplear la palabra. Tuvo la desgracia que en su apogeo apareció el cine sonoro y vino su caída inevitable.
De ese cine desaparecido, en 1923 se estrenó El hombre mosca (Safety Last), película protagonizada por uno de los tres exponentes mayores de la comedia: Harold Lloyd (los otros dos eran: Charles Chaplin y Buster Keaton). La película cuenta una historia del "chico de las gafas" (Harold Lloyd) que, en busca de un mejor futuro, abandona su pueblo y deja en él a su prometida (Mildred Davis). Desde entonces, Harold le escribe cartas a diario donde le hace creer que es un importante hombre de negocios y no un simple vendedor de una gran tienda. La prometida, aconsejada por su madre, decide viajar en busca de Harold y este se verá en serios aprietos para no ser descubierto en su mentira. Con su prometida cerca y en el afán de cambiar su vida, el "chico de las gafas" se atreve a escalar un enorme edificio en medio de acciones cómicas y de suspenso por una probable caída. Esta larga escena, con el paso del tiempo, se ha convertido en uno de los mayores referentes icónicos del cine de todos los tiempos (ha sido aludido en Volver al futuro, La invención de Hugo Cabret...).
El hombre mosca es una joya por redescubrir y Harold Lloyd, definitivamente, un grande a quien injustamente se ha olvidado. 

6. En 1949 se estrenó El retrato de Jennie, película dirigida por William Dieterle. La historia misteriosa que se cuenta en este filme es la de Eben Adams (Joseph Cotten), un pintor que ha perdido la pasión anda desencantado de su labor, sin rumbo. De gran ayuda será su encuentro con la dueña de una galería, una mujer ya mayor, miss Spiney (Ethel Barrymore) quien le comprará un cuadro y le dará algunas sugerencias con respecto a su actitud ante la pintura; sin embargo, el hecho que dará un nuevo sentido a su vida ocurrirá cuando se encuentre con una niña, Jennie Appleton (Jennifer Jones). El conocerse será determinante, sobre todo para la vida del pintor, pues Jennie se volverá algo así como su musa inspiradora. Desde el primer encuentro seremos testigos de una atracción entre ambos, una necesidad por verse. Pero hay algo extraño en el desarrollo de esta historia, algo que rompe toda lógica: en cada encuentro, Jennie tiene más edad, pronto dejará de ser una niña para volverse una bella señorita, es como si ella viviera en un mundo paralelo donde el tiempo es más acelerado. ¿Cómo explicarlo? ¿Será que Eben (y nosotros con él) estamos viendo a un fantasma? ¿Quizá Jennie no sea más que la imagen de la "realidad" de alguien que ha enloquecido? ¿Eben la estará viendo realmente o será solo un sueño al cual nos arrastra también? El retrato de Jennie es una película de una profunda y misteriosa poesía, un filme cuya atmósfera onírica, cargada de ambigüedades, nos engancha, nos cuestiona, nos perturba. Es, realmente, una obra maestra cuya visión debería ser impostergable.

7. La mujer del cuadro es un filme del año 1944, dirigido por un grande como Fritz Lang. La película (cine noir, por cierto) cuenta la historia de Richard Wanley (Edward G. Robinson), un profesor de psicología en una universidad de Nueva York, quien, por asuntos de trabajo, no podrá acompañar a su familia en un viaje de vacaciones. Ya solo, por la noche, acude a un club donde se encontrará con dos amigos, antes de llegar al punto de encuentro, ve en un escaparate un cuadro con el retrato de una bellísima mujer. Queda prendado con la belleza de la retratada. Al salir del club, regresa a ver nuevamente el cuadro y es en ese instante que, cual fantasma, aparece junto a él la bella mujer que sirvió de modelo para el retrato. Es Alice Reed (la siempre bella y esplendorosa Joan Benett). Conversan, acuden al departamento de ella para ver unos bocetos, beben champán hasta que aparece el amante de Alice. Lo que viene a continuación es una historia tensa, propia del cine negro: se suceden asesinatos, chantajes, disparos, suicidios, mujeres fatales que arruinan prestigios...

Una película cuya hermosa y precisa fotografía acude a los grandes contrastes, los claroscuros que crean un ambiente opresivo, angustiante en el que, entre otras cosas, se cuestionan principios básicos de la ética y la moral frente a la práctica cotidiana o los deseos escondidos que se enfrentan a los primeros. El final es realmente inesperado y... Joan Benett, más bella que nunca. Una joya del buen y gran cine norteamericano.

8. Las películas serie B son aquellas que cuentan con bajo presupuesto (varios filmes del western, las de ciencia ficción, las de terror y algunas del cine noir); sin embargo, eso no impide que varias de ellas sean grandes películas, joyas de la cinematografía mundial. Una de ellas es El desvío (1945), dirigida por Edgar G. Ulmer.

Cuesta creer que esta gran película dure apenas 67 minutos para contar con solidez la oscura historia de Al Roberts (Tom Neal), un joven pianista que vive frustrado pues aspira a dar grandes conciertos y no a tocar en bares por sueldos miserables y propinas. Entonces decide abandonar Nueva York y viajar a Los Ángeles en búsqueda de Sue, su novia. Es un viaje largo, de costa a costa, pero está dispuesto a todo para encontrarse con la mujer amada y casarse con ella. Al no tener dinero para hacerlo por avión, se ve obligado a viajar "tirando dedo". El pesimismo del personaje es notorio y dos encuentros en la carretera definirán su vida opaca, gris: Jack Haskell Jr. (Edmund MacDonald), un irresponsable jugador, lo recogerá en la carretera y le promete llevarle hacia Los Ángeles. Su posterior encuentro con la terrible e insoportable Vera (Ann Savage), la típica "femme fatale" del cine noir, será la culminación de una vida que atrae sobre ella la desgracia, la mala suerte, la fatalidad.

Este breve filme es de una calidad única, un tesoro de primer orden de la cinematografía de todos los tiempos y no es exageración. Una joya de joyas y su visión es impostergable. 

9. Luis Buñuel, el director del cortometraje surrealista de 1929 Un perro andaluz, estrena en 1953 el filme Él, considerada por muchos como la mejor película latinoamericana de todos los tiempos. Este largometraje filmado en México cuenta la historia de Francisco Galván de Montemayor (Arturo de Córdova), un hombre de gran fortuna, profundamente católico, soltero, de edad madura y que no ha conocido hasta el momento el amor. Pero el amor llega a su vida: en una iglesia, un jueves santo, descubre a Gloria Milalta (Delia Garcés), una bella joven, enamorada del ingeniero Raúl Conde (Luis Beristáin) con quien se va a casar dentro de poco. Sin embargo, desde que Francisco y Gloria se han conocido, ha nacido entre ellos una atracción incontrolable que lleva a que Gloria rompa su compromiso y se case muy enamorada e ilusionada con el galán maduro. A las pocas horas de casados, esta irá descubriendo la verdadera personalidad de quien ante todos es un hombre virtuoso, un modelo de caballero a imitar: colérico, inseguro, injusto, manipulador, violento, celoso, extremadamente celoso. Lo que pudo ser un bello y ejemplar matrimonio, termina convirtiéndose en un infierno para Gloria quien es permanentemente humillada y violentada, incluso ve que su vida corre peligro a manos de quien se supone la ama desesperadamente, con locura.

Una gran película filmada en blanco y negro con algunas de las escenas más inquietantes y perturbadores del cine, como aquella en que Francisco, enfermo de celos, envuelve con una tela una hoja de afeitar, una aguja de arriero con hilo, algodón y con dos sogas se dirige al dormitorio de su esposa... Imprescindible.

10. En 1957 se estrena Senderos de gloria (también conocida como La patrulla infernal), película de un entonces joven director llamado Stanley Kubrick (el mismo que dirigiría Espartaco, 2001: odisea del espacio, La naranja mecánica, El resplandor...).

La película desarrolla una historia que ocurre en plena Primera Guerra Mundial, en Francia, año 1916. Tanto franceses como alemanes se encuentran en las trincheras. Por presiones del general George Broulard (Adolphe Mejou), el general Paul Mireau (George Macready) ordena al coronel Dax (Kirk Douglas) tomar con sus hombres la Colina del Hormiguero, una posición estratégica que está en manos de los alemanes. El enfrentamiento es sangriento, los franceses atacan, muchos de ellos morirán, pero a pesar del esfuerzo son repelidos, la misión ha sido un fracaso. Ante esta situación desastrosa, el general Mireau busca salvar su prestigio, para ello decide dar cobardemente un escarmiento ejemplar a los valientes soldados: a tres de ellos los hace comparecer ante un Consejo de Guerra pues son acusados de cobardía ante el enemigo. En defensa de sus soldados, surge la valiente figura del coronel Dax quien se enfrentará a la falsa acusación... ¿Logrará el coronel Dax salvar del pelotón de fusilamiento a sus hombres?                                                                                                                       

Senderos de gloria es una película tensa, conmovedora y que sacude nuestras conciencias sobre el horror de la guerra y de las injusticias que se cometen cuando se emplea de mala manera el poder que se detenta. Una obra maestra, una joya del cine de visión impostergable. 

11. El cine mudo cuenta con varias películas entrañables, de esas que se ven cada cierto tiempo con entusiasmo renovado. Una de ellas es El gabinete del doctor Caligari, un filme de 1920 dirigida por el alemán Robert Wiene. Para algunos es la joya mayor de uno de los movimientos vanguardista de inicios del siglo XX, hablamos del Expresionismo que tanta influencia tuvo sobre el cine noir (por ejemplo, una iluminación más compleja donde juega papel muy importante los contrastes de luz y sombra).

La historia que se desarrolla en seis actos es alucinante. El doctor Caligari (Werner Krauss) es un hipnotizador que dirige un espectáculo donde interviene un sonámbulo llamado Cesare (Conrad Veidt), pero el doctor es un personaje trastornado que utiliza al sonámbulo no solo para responder a las preguntas del público, sino para que este cometa una serie de asesinatos que dejan atemorizados y preocupados a los habitantes de Holtenwall. Los amigos Francis (Friedrich Feher) y Alan (Hans Heinrich von Twardowski), que andan enamorados de Jane (Lil Dagover), visitan el espectáculo del sonámbulo en la feria y salen aterrados porque este le ha vaticinado la pronta muerte a Alan. Sorprendentemente, la muerte de Alan ocurre. Francis sospecha del doctor y empieza a investigar sobre la vida del misterioso hipnotizador. Pero la película sufre un giro argumental que dejará sorprendido al espectador: ¿está realmente ocurriendo lo que vemos en pantalla?

Un clásico de todos los tiempos, una prueba contundente de cómo el cine mudo casi no requería de la palabra para contar una buena historia. Sorprenderán el maquillaje recargado, la escenografía llena de ángulos distorsionados, líneas, curvas y espirales muy marcados, contrastes acentuados de luces y sombras, todo ello es parte de la estética expresionista de una película, que luego de más de cien años, no ha envejecido un ápice. Realmente imprescindible.

12. En 1945 se estrenó Perversidad, filme del cine noir dirigido por el gran Fritz Lang. La película cuenta la historia de Christopher Cross (Edward G. Robinson, recordado por su papel de Datán en Los diez mandamientos), un hombre infelizmente casado, cajero de un banco donde es muy apreciado, dedicado a la pintura como una actividad casi a escondidas, pero que en el fondo es lo que más ama hacer.

Una noche, el buen Christopher conoce a Kitty (Joan Bennett) que está siendo maltratada por Johnny (Dan Duryea) y sale en su defensa. De esta acción, aparentemente nace una amistad, aunque Christopher en realidad está muy enamorado de la bellísima Kitty quien, en complicidad con Johnny, se empieza a aprovechar de él, lo explota económicamente. Presionado con astucia por la bella mujer, el ingenuo cajero se atreve a hacer cosas que perjudicarán su dignidad en la esperanza de ser correspondido, como la cruel Kitty le hace creer. Incluso sus cuadros, que estaban guardados en su casa, empiezan a ser comprados y valorados por la crítica especializada, pero él no puede disfrutar de ese éxito pues estos les han sido robados y la autoría se lo atribuyen a otra persona.
El filme cuenta con una fotografía impecable en blanco y negro, desarrolla una historia magníficamente narrada, de atmósfera cruel, perversa (como anuncia su título), es uno de los mayores exponentes del cine negro. Imprescindible.

 

   Continuará…

 

                                         Morada de Barranco, 4 de marzo de 2026