miércoles, 20 de octubre de 2010

UNA JORNADA ÉPICA CON LA BANDA

                                                                    Y en tu vuelo, soñando buscas la orquesta.
                                                                                              José María Eguren

   Estudié en cuatro colegios de Barranco. Dos ya desaparecieron: el Bianchi (escuelita ubicada en la calle Mariátegui, por donde suelo pasar cada que recojo a mi hija, todavía está allí la puerta de ingreso, la misma puerta ploma por donde entraba asustado y lloroso), allí estudié kindergarten y transición, allí conocí a "Toku" y "Foncho" Mezarina, con quienes estudiaría secundaria. El otro colegio fue el Santísimo Sacramento, colegio ubicado en Av. Grau, cuadra 6, su local (una casona barranquina) ya desapareció y ahora forma parte del colegio Los reyes rojos. Los otros dos colegios todavía existen, el José María Eguren, donde terminé mi primaria y el inolvidable Enrique Arnaez Naveda.
   Recuerdo el día aquel en que quedé deslumbrado con un ensayo de la Banda de Guerra del Eguren. Los malabares que hacían con las baquetas, los guantes blancos, los tambores, las cornetas... quedé perplejo, mi tórax se volvió caja de resonancia de mi corazón que galopaba insolentemente, desde ese día soñaba con estudiar en el Eguren para tocar en la banda. Pedí, rogué a mi papá que me cambiara de colegio, le prometí que mis notas mejorarían, que si quería iría al colegio hasta los sábados, a tanta insistencia y supongo que cansado de tanto ruego ni padre aceptó. Y así sucedió, al año siguiente era egurino. Una vez allí,  intenté entrar en la banda, pero mis intentos fracasaron.
   Tuve que esperar varios años para tocar en una banda, ello sucedió cuando estuve en el Arnaez, colegio rival del Eguren. En Quinto de secundaria, recién allí tuve mi napoleón y pude cumplir con ese sueño. El estar en la banda se lo debo a Raúl Flores, "Lito", el jefe de la banda, a quien recuerdo delgadísimo, callado generalmente y calzando sus infaltables zapatos de gamuza marrón, fue él quien me recibió con su proverbial cortesía. 
   Recuerdo que para armar mi napoleón me fui hasta Jr. Paruro, en el centro de Lima, para comprar, en una de esas tiendas de instrumentos musicales, el cuero en el que luego dibujaría orgulloso la insignia de mi colegio. Mis baquetas por ahí andan, todavía, en algún rincón de la casa de mis papás, recuerdo de esos ya lejanos tiempos.  "Toku", que años antes había tocado en la banda, fue quien me ayudó a armar con mucha paciencia mi napoleón: cuerpo central de lata azul, aros de madera rojos, soguilla blanca, cueritos triangulares blancos, ¡ah! y unas cuerdas de guitarra en la parte de abajo para la vibración. Una cosa espectacular. Nuestro atuendo era uniforme único, escarpines  y guantes blancos, cordón trenzado bicolor (verde y rojo).
   Mi debut  oficial como integrante de la banda justo se dio en una escenificación de la Batalla de Arica en el Morro Solar. Entonces el Perú conmemoraba el Centenario de la Guerra con Chile, el gobierno militar de entonces había comprado armamento soviético, decía el común, para recuperar Arica y Tarapacá. El centenario de esa batalla se recordó a lo grande.


El Morro Solar y la bahía de Chorrillos.
   Para tal escenificación se invitó a muchos colegios de Miraflores, Barranco y Chorrillos. Incluso hubo canales de televisión que grabaron tal dramatización de la batalla de Arica. Algo que debió haber mortificado a los egurinos era que la única banda invitada para ese acto fue la de Arnaez, eso les debió doler en el alma, sus reacciones posteriores lo demostrarían.
   El día central, recuerdo, fue un día gris, nublado ("cielo panza de burro"), salimos del colegio y tocando nos fuimos hasta el Morro. A los que iban a escenificar se les pidió que se vistieran con atuendos azules, celestes y que fabricaran con madera un fusil. Nosotros estábamos apostados bastante lejos, pero a la distancia alcanzábamos a ver a los batallones avanzar y enfrentarse. Cuando la escenificación terminó, tuvimos que bajar por la pista serpenteante del Morro y es ahí donde empezaron los problemas. Estábamos bajando tranquilos cuando desde arriba nos llovió de todo: maderas, palos, piedras, botellas. Todo este material por sobre nuestras cabezas indefensas. Eran los egurinos que parecián querer pelear "hasta quemar el último cartucho". Recuerdo que tuvimos que recurrir a los napoleones para ponernos sobre la cabeza como una suerte de casco (en ese momento hubiera querido que mi napoleón fuera el barril del Chavo para que no me cayera nada). Yo (como mis compañeros) que integraba el segundo grupo de napoleones, no sabía qué pasaba adelante, con el primer batallón, a nuestros oídos llegaban noticias como que ya se había rotos varios cueros de napoleones producto de todo lo que los egurinos nos arrojaban desde arriba. Así que no había otra que esquivar. 

Alumnos de 5to para la escenificación de la Batalla de Arica en el Morro Solar de Chorrillos.
   Al llegar a la planicie nos ordenamos e iniciamos el regreso a Barranco, tocando, claro está, aquí es donde se reinician los ataques a la banda. Para sorpresa mía vi cómo los arnainos que no estaban en la banda hicieron alrededor de nosotros un círculo de protección y repelían valientemente los ataques. En ese momento parecía que me había trasladado en el tiempo y estábamos en el fragor de la defensa del morro de Arica. Nos atacaban en cada esquina, nos arrojaban todo lo que podían encontrar, y si no encontraban nada nos lanzaban escupitajos, mentadas de madre y un sinfín de improperios, pero la defensa fue heroica, veía cómo los arnainos respondían los ataques valientemente haciéndolos correr a los oponentes. Guardo en la memoria un ataque en el parque que todavía está ahí donde funciona la asistencia de Chorrillos. Fue descomunal, por sobre mi cabeza zumbaban piedras, palos, botellas, era impresionante y no sé cómo ninguno de estos objetos me dio de lleno, pero pasaban rasantes, pero si de algo estaba seguro era que si alguna de esas cosas me caía, mínimo, las dos bolitas de mis ojos se pasaban a un solo ojo.
   Cuando llegamos al colegio continuó la lucha. Recuerdo que los egurinos lanzaron piedras contra nuestro local, se volaron varios vidrios, pero los nuestros los hicieron correr. Los que éramos de la banda no podíamos salir del colegio, era imposible, recuerdo que cerraron todas las puertas por seguridad. En algún momento sentí temor porque la bulla afuera era infernal. En ese entonces no existían las Torres de Barranco, en su lugar había un enorme descampado donde abundaban las piedras que fueron aprovechadas por ambos grupos.
   Aún resuenan en mis oídos las sirenas y silbatos que a  lo lejos se escuchaban. En un acto de valentía, cosa que hoy no me atrevería a hacer, recuerdo que me asomé agazapado por la puerta principal del colegio, vi a mucha gente corriendo, despavorida porque un patrullero se paró en el cruce de la avenida Lima con Pasos y bajó teatralmente del carro policial un oficial con pistola en mano y tocando su silbato que me hizo recordar a un personaje de una serie policial. Luego el  tipo empezó a carajear como un condenado, no sé a quién, porque en ese momento nadie cercano a él estaba, todos habían salido disparados para esconderse y ponerse a buen resguardo. Cerré la puerta y la intranquilidad dentro seguía. Obviamente mi corazón sonaba más que cuatrocientos napoleones juntos. Pensé, salvando las distancias: "Así debió ser en Troya".
   Después de varios minutos, cuando las aguas se calmaron, recién pudimos salir. Toda la zona estaba asustada, las calles estaban llenas de piedras, la poca gente que asomaba sus cabezas comentaban pestes de los escolares, lo consabido: "Cómo han cambiado los tiempos...", "los jóvenes de ahora no respetan nada...", "en mi época que iba a pasar esto...", "eso es lo que aprenden ahora en el colegio..." y cosas de esa laya, es decir, lo acostumbrado, lo que los mayores suelen repetir en cualquier época. Recién allí me enteré que los nuestros habían hecho una “visita” al Eguren y habían causado desastres en sus ventanas. Y fue cierto, porque a la mañana siguiente me di una vuelta por el Eguren y pude comprobar que muchos de los vidrios de la calle Mariano de los Santos estaban destrozados.
   Medio asustado como estaba salí (salimos) del local y me fui rápidamente a mi casa, no fuera que en el camino me encontrara con algún grupo del Eguren y entonces sí estaba en real peligro. Pero después de lo ocurrido, creo que estaba preparado, como que estaba felino, y no era para menos, tantas cosas nos habían lanzado (parecía como que hubieran jugado un matagente mortal con nosotros) y a todas esquivamos que era explicable nuestra rapidez y reflejos, total habíamos estado sujetos en el trayecto de Chorrillos a Barranco, a un "entrenamiento endemoniado".
   Pero no me pasó nada, ni a mis compañeros de banda, y hoy, treinta años después, lo recuerdo como un hecho épico, reflejo de la eterna rivalidad que hay entre ambos colegios.

Banda del colegio Enrique Arnaez Naveda en el Morro Solar, de izquierda a derecha: Martín Sandoval, Gastón Campano, Raúl Jarama, "Lito" Flores.

   Continuará...

                                  
                                                                 Morada de Barranco, 20 de octubre de 2010.

10 comentarios:

  1. Colegio heroico en verdad esa banda era bendita
    nos acompaño en muchas batallas y concursos representaciones ; etc. dejo en alto el buen nombre del C.N. Enrique Arnaez Naveda. Y que paso no vas ha decir nada de la Escolta?

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  2. Tuve el honor de pertenecer a ella en mi último año. Eso se lo debo (y nunca voy a dejar de agradecérselo) a Lito. Él tuvo la generosidad de proporcionarme un napoleón desarmado que con Toku lo armamos (él había pertenecido antes a la banda).
    La escolta, claro, me acuerdo que estabas en ella. Viejos tiempos teñidos, en algunos casos, con una suerte de heroísmo, pequeños heroísmos que se tornan grandes conforme pasa el tiempo.

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  3. Creo sin temor a equivocarme que fue la mejor banda que tuvo el colegio y lo digo porque en los años que voy a Lima a vacacionar he escuchado a la banda del colegio y no tocan con la gallardia y disciplina que nosotros lo haciamos y eso que ensayavamos solos sin supervicion alguna, bueno nos acompañaba el profesor Saldarriaga Mollejon, pero solo nos acompañaba nada mas. Y es que pertenecer a la banda del colegio era un orgullo arnaino y pasar tocando frente a los colegios femeninos de la zona hacia que tocaramos con mas esmero y furor y digo con furor porque muchas veces rompi el cuero de mi napoleon.

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  4. Grandes épocas: una banda gigantesca en tamaño y en entrega. Viejos tiempos en los que coincidimos varios adolescentes que hasta el día de hoy conservan la amistad. Un abrazo.

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  5. QUE Bueno tu blog estaba Tevez en el clarin ,cote Manuel garcia ,el profe Joya eso fue una broncaza Percy tocaba el saxo su hermano Cone tocaba la trompeta mi nombre es Cesar Velasquez y nos agarramos en el malecon no lejos del Regatas

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  6. César, que sorpresa leer tu comentario. Experiencias que vivimos cuando adolescentes y que se vuelven tan gratas ahora que las recordamos. Un abrazo a la distancia.

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  7. AMIGOS EX ALUMNOS ARNAINOS DEBEMOS REUNIRNOS EN SEPTIMEBRE EN ALGUN DE BARRANCO ES URGENTE DEBEMOS GENERAR LA ASOC DE EXALUMNOS Y RESCATAR EL COLEGIO PARECE HAY EE PRIVADA QUE QUIERE COMPRAR EL TERRENO

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  8. AMIGOS EX ALUMNOS ARNAINOS DEBEMOS REUNIRNOS EN SEPTIMEBRE EN ALGUN DE BARRANCO ES URGENTE DEBEMOS GENERAR LA ASOC DE EXALUMNOS Y RESCATAR EL COLEGIO PARECE HAY EE PRIVADA QUE QUIERE COMPRAR EL TERRENO

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  9. Sres Ex Arnainos se les invita a su aniversario el cual se celebra todoslos meses de Julio entrr los dias 13 o 14. Y a visitar su pagina en facebook y you tube.

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