domingo, 20 de mayo de 2018

¿APUNTES DE UN DIARIO?


                                                              




                                                           Y nos pintaremos el alma de inteligentes.
                                                                              Carlos Oquendo de Amat






Barranco, 31 de enero de 2018.



Para mí la música es una pasión. Vivir sin ella, como decía Friedrich Nietzsche, sería un error, un garrafal error.  
Hace unos días escribí un texto muy sentido sobre la muerte de la cantante Dolores O'Riordan, cuyas canciones nos acompañaron a los que vivimos momentos terribles en el Perú: la música siempre fue para mí un punto de apoyo, un territorio para la resistencia y allí me aferré y nos aferramos muchos. Para mí música es vida.
Pero ahora no quiero escribir sobre la tristeza y el dolor por la muerte de alguien, quiero escribir sobre la gran experiencia que vivo cada que escucho una canción de Radiohead, por ejemplo Fake Plastic Trees, una canción de melodía triste, tristísima, con una letra que le permite a Thom Yorke expresar su visión de un mundo desolado, triste, injusto, consumista y plástico (como lo dice de mejor manera Yorke en versos como estos: "Ella parece real / y sabe a real / mi falso amor de plástico...").
Así, sin necesidad de leer un mamotreto de Economía o Sociología, Yorke, con mucha sensibilidad expresa ese infierno competitivo y deshumanizado en que se han convertido nuestras sociedades. El arte no es pues expresión, como creen muchos, de quienes viven de espaldas a su realidad: el arte es la expresión y el producto de esa realidad: leer un poema de Oquendo o escuchar una canción de Yorke no solo es zambullirse en sus espíritus, es también conocer esa realidad que los llevó a crear lo que hicieron, y nosotros agradecidos. 
Con un solo ojo, Thom Yorke, ese divino tuerto, ve mejor que nosotros, mucho mejor.







Barranco, 4 de febrero.


Lo reafirmo: La felicidad tiene el color de tus ojos.



Barranco, 8 de febrero de 2018.


Ayer me preguntaron: "¿Qué te gusta de la salsa?" (se referían al ritmo musical). Cuando dejan de tocarla, respondí, je. No me gusta la salsa, pe.



Barranco, 16 de febrero de 2018.


El amor es eterno... mientras dura.



Barranco, 20 de febrero de 2018.



Por lo general, prefiero conversar más con mujeres: son casi siempre más inteligentes y más intuitivas, están un paso más allá, por lo general. Yo que vivo con dos mujeres lo sé (por si acaso me refiero a mi hija y a mi esposa). 



Barranco, 13 de marzo de 2018.


¿Puede haber algo mejor que estar sentado junto a Rita, conversar, tomar una taza de café negro como la noche que envuelve a Barranco, mientras se escucha el Ok Computer, ese maravilloso disco de Radiohead? ¡Sí! Por ejemplo: estar sentado junto a Rita, conversar, tomar una segunda taza de café negro como la noche que envuelve a Barranco, mientras se escucha, por segunda vez, el Ok Computer, ese maravilloso disco de Radiohead








Barranco, 16 de marzo de 2018.



Últimamente la obra de Neruda se me cae de las manos, se me hace insoportable (salvo "Residencia en la tierra"). La repetición incansable de recursos enumerativos, anafóricos de su poesía me cansa, me aburre, cuánto palabreo por Dios. En cambio las obras de César Vallejo y Martín Adán crecen, se me hacen imprescindibles. Vallejo debe estar, mejor dicho, está entre los cuatro o cinco grandes poetas del siglo XX, junto con (apunten) Fernando Pessoa, Paul Celan, Ezra Pound, T. S. Eliot y Ósip Mandelshtam. Martín Adán está por ahí nomás.









Barranco, 25 de marzo.


A buen entendedor...

Una vez amé,
pensé que me amarían,
pero no fue así,
no fue así por la única gran razón,
porque no tenía que ser.


Gracias Pessoa.



Barranco, 2 de abril.


Poema del día (o de la noche). Lo suelo emplear como ejemplo del género lírico y siempre veo, cuando termino de leerlo, ojos empañados, disimuladamente empañados. Suelto el poema.


EPIGRAMA

Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido:
yo, porque tú eras lo que yo más amaba,
y tú, porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos, tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti,
pero a ti no te amarán como te amaba yo.

                               Ernesto Cardenal



Barranco, 3 de abril de 2018.



Por estos días estoy escogiendo mis mejores tristezas para el concierto de Radiohead. Hay que estar a la altura de las circunstancias: recontra sad.





Barranco, 14 de abril de 2018.



Me gusta estar contigo y otras… sintigo. 





Barranco, 18 de abril de 2018.



Y la cantó el ya legendario Thom Yorke, me refiero a la inesperada canción Creep. Esta anécdota no lo fue todo en el concierto de anteayer que empezó a las 9:00 p. m., hubo más, mucho más, total, fueron veintiséis canciones, entre las que se encontraban algunos de mis temas favoritos de Radiohead, y yo los escuchaba y los tarareaba con los ojos empañados, con lágrimas que trazaban surcos catárticos (qué tal palabrita, eh) en mi rostro. Cómo no quedar conmovido con temas como No Surprises; Fake Plastic Trees; Exit Music; There, There; Paranoid Android; Street Spirit; Karma Police y Daydreaming, la canción con la que abrieron el concierto (aunque debo decir que extrañé a Let Down, House of Cards, Nice Dream, How To Disappear Completely, por mencionar a algunas). Pero no hay que pedir mucho, la de anteayer fue una noche irrepetible, espléndida: el sonido y la furia en aproximadamente dos horas y media.
Con mi esposa, mi hija, mi hermano y miles más quedamos deslumbrados, extasiados (que poco expresan las palabras, por Dios) con la música de Radiohead que nos detonaba en las venas.
Sí, señores, el paraíso existe y tiene nombre: se llama música. 
Thanks, vida.







Barranco, 24 de abril de 2018.


Hace un año escribí:


UNAS LÍNEAS PARA ADRIANO MUÑOZ


Luego de varios días podré escribir algo sobre mi querido Adriano. El golpe fue y es muy fuerte, me hirió como no se pueden imaginar, por eso no quise ir a su velorio ni a su entierro, era mi resistencia a la fatal noticia, pero desde entonces no he dejado de llorar su pronta partida, me acuerdo de él y una gran tristeza me invade, una sensación de fragilidad me domina y tiemblo de solo pensar en lo frágil que es nuestra vida: un paso (uno breve) y estamos al otro lado, así de sencillo, así de terrible...
A pesar de toda esta tristeza, trato, intento ver las cosas de otra manera, entonces me acuerdo de su risa, de sus gritos, de su buen humor, de sus muecas, de su bello corazón y espíritu que tanto nos ayudó a los que lo conocimos: esas sus ganas de vivir, de hacer cosas, a pesar de algunas de sus tristezas, fue una lección y yo se lo agradezco por haber sido un ser de luz en mi vida.
Con Adriano siempre me llevé bien, aunque a veces se resentía conmigo, pero hablábamos, por ejemplo de música (“Profe, ¿ha escuchado Meshkalina?”. Y no va ser, le respondía. “Entonces, un porrito, pe, profe”. Y se reía como un condenado), otras veces hablábamos de sus sueños y de sus penas, porque las tenía y lo escuchaba y me escuchaba y cuando terminaba de hablarle, solía decirme: “Profe, lo quiero un culo, no lo quiero como a un padre, lo quiero como a un abuelo..., por la edad, pe” y lanzaba una risa mientras yo le soltaba un puñete en el brazo. Era así de sincero, era así de jodido. En verdad hablando, era un loco tierno que pasó como un relámpago por la vida y nos dejó algo de su luz a los que lo conocimos, de ahí la tristeza, la resistencia ante lo inevitable. Proceso su muerte y siempre pienso en su madre y deseo que tenga fuerzas para enfrentar el dolor por la muerte de su único hijo…
Adriano, mi querido Adriano, en mis lágrimas y en estas líneas va mi enorme afecto, mi cariño sin fondo, ese mismo cariño que nos entregaste a cada uno de nosotros, los que pertenecimos (soy uno de ellos) a la Promoción Fiat Lux, tu otra familia. 



Barranco, 11 de mayo de 2018.


Aún lo recuerdo. Corría el año 90. El auditorio estaba repleto. Poetas de todas las universidades leerían sus poemas. Ahí estaba yo, algo (en realidad bastante) nervioso: era la primera vez que leería mis poemas ante un mar de gente, sentí que era como quedar desnudo. No había otra: leer. Y así fue, leí. Alguien sacó esta foto de ese ya lejano día en que enfrenté mis miedos y hemos continuado en la brega.







Barranco, 17 de mayo de 2018.


El sol de lima lo detesto: me aturde, me aplasta. Se acerca el tiempo de las chalinas…





   Continuará…


                                                  Morada de Barranco, 20 de mayo de 2018.





domingo, 25 de marzo de 2018

LAS DOCE FOTOS DE CARLOS OQUENDO DE AMAT



                                                     


                                                  Tú estás aquí como la brisa o como un pájaro
                                                                        Carlos Oquendo de Amat






   La vida y muerte de Carlos Oquendo de Amat (Puno, 1905-España, 1936) está signada por la leyenda. Hay muchos vacíos en su vida que poco a poco se van llenando (los trabajos de Carlos Meneses, del poeta Omar Aramayo, de José Luis Ayala y de Rodolfo Milla han sido proverbiales). La obra breve de Oquendo, de manera lenta pero segura, va ocupando el sitial que se merece: apenas un libro publicado en 1927 (los diecinueve textos de 5 metros de poemas) y un puñado de versos desperdigados en varias publicaciones de la época.












   Sin embargo, hay que insistir en un punto. Desde hace un tiempo anda circulando por los diversos medios, una fotografía de un falso Oquendo. El problema se hace mayor cuando constatamos que gente que se supone es seria en sus trabajos emplea dicha fotografía. Muchas veces no solo es la ignorancia, sino lo que es peor, la desidia la que lleva a usar la equivocada imagen. He aquí la foto que motiva este párrafo, la de un señor que no es Carlos Oquendo de Amat, imagen que aparece en varias páginas y libros, incluso en videos y en grabados.






   Hace tres años, aproximadamente, publiqué las únicas fotos que se conocen, hasta el momento, de Carlos Oquendo de Amat (pienso, ahora, en esas fotos “perdidas” del poeta y que personas que conocieron a Oquendo comentaron que existían en archivos privados, ¿qué habrá sido de ellas?, ¿se habrán perdido?, ¿habrán más fotos del poeta en archivos particulares?).




Máquina Underwood del tiempo de Oquendo.


   Esas doce fotos las vuelvo a publicar, doce fotos, pocas en realidad. Alguna vez lo comenté, los poetas peruanos (en líneas generales) no han sido muy dados a las fotografías, son muy pocas las que tenemos o se conservan, si comparamos con los inmensos archivos fotográficos de poetas chilenos y mexicanos (pienso en Pablo Neruda y en Octavio Paz). 



Imprenta donde se imprimió 5 Metros de Poemas.


   ¿Cuáles son estas doce fotos? Empecemos con la foto más antigua del poeta, esta es de 1908, cuando Carlos Oquendo contaba con tres años, lleva el cabello largo y ya se distingue su característica frente amplia.











   La siguiente foto es una imagen familiar, en ella se ve a Oquendo entre sus padres (el doctor Carlos Belisario Oquendo Álvarez y doña Zoraida Amat Machicao) con un traje de marinerito, la foto es de 1915, o sea, cuando el poeta tenía unos diez años.











   Parece ser que en la misma sesión de la foto anterior se tomó esta fotografía, Oquendo con el traje de marinerito está entre sus tías María y Leonor, debajo se hallan sus padres Zoraida y Carlos Belisario, entre ellos, doña Ignacia Álvarez Padilla, abuela paterna del poeta. La foto es, como puede verse en ella misma, del 15 de febrero de 1915.

















   La siguiente foto es de 1919, probablemente al año del fallecimiento del padre del poeta. Carlos, para entonces, tenía catorce años, es el primero de la izquierda, luego viene su tía María Luisa de Flor Alcázar, a continuación una persona no identificada, debajo se encuentran sus tías Leonor y María Oquendo, entre ellas se halla la abuela del poeta, doña Ignacia. Quien toma de la mano Leonor Oquendo es Rosa Elvira, prima del poeta.











   En una foto de 1924, se ve a un adolescente Carlos Oquendo de Amat de apenas diecinueve años, impecablemente vestido y acompañado de un primo suyo llamado Arturo Oquendo de la Flor.









   Hay un par de fotos del poeta con automóviles. En la primera imagen se le ve con su gran amigo, el escritor Adalberto Varallanos (de pie), la fotografía es de 1927 y fue tomada en el Parque de la Exposición.










    En la siguiente fotografía se le ve a Oquendo apoyado en el carro, brazo estirado, con sombrero, acompañado de unas damas y de Ernesto More, la foto es de 1928.











   La siguiente foto lo presenta a Oquendo ante el frontis del templo de Santiago Apóstol de Pomata (Puno), siempre elegante (terno oscuro) y con sombrero blanco en foto de 1928.















   Una foto curiosa del poeta es esta del año 1930, en Moho (Puno), el rostro de Oquendo está incompleto, apenas si se ven sus ojos y su frente amplia.











   La mejor foto que se conserva de Oquendo, rescate (como otras fotos) del gran poeta Omar Aramayo en la década del sesenta: es una foto grupal, el poeta de 5 metros... lleva abrigo, está con los brazos cruzados y no lleva sombrero. La foto es de 1930.














   Otra foto de 1930 es una que fue tomada en Huancané, en el matrimonio de Juan Sesarini con Alicia Olazával. Entre los muchos invitados se ve al poeta (encerrado en un círculo) elegantemente vestido con terno claro, sosteniendo lo que parece ser un bastón o paraguas y en una de sus rodillas su sombrero.












   Probablemente esta sea la última foto del poeta, es de 1931. Es una foto grupal y deja ver la elegancia de Oquendo, a pesar de sus problemas económicos, es el segundo de los sentados a partir de la izquierda.















   Y paramos de contar. Hasta el momento no hay más fotos de Carlos Oquendo de Amat, son solo doce las fotografías, es probable que existan otras, pero su ubicación es trabajo arduo que espera de investigadores apasionados de la vida y obra de este gran poeta nacido en Puno. Esperemos nuevas sorpresas para ir completando de a pocos la biografía de este poeta casi misterioso.
















   Continuará…





                                                          Morada de Barranco, 25 de marzo de 2018.