El paisaje salía de tu voz...
Carlos Oquendo de Amat
El viernes 14 de noviembre se presentó mi
reciente poemario: Donde mi calle acaba en Casa Tupac.
Los presentadores fueron los poetas Willy Gómez Migliaro y Omar Aramayo. Omar,
gran poeta peruano, dijo algo que provocó la sonrisa de los asistentes en esa
noche, para mí, inolvidable: “Estoy seguro que en la casa de Orlando podría faltar una Biblia, pero si algo siempre habrá son las diversas ediciones de 5 Metros de Poemas de Carlos Oquendo de
Amat”. Digamos que en líneas generales acertó.
Pero necesito precisar la afirmación de Omar: hay más de una Biblia en casa y tengo varias ediciones (no todas) del mítico libro de Carlos Oquendo de Amat. Pero si en casa no hubiera una Biblia, estoy más que seguro que siempre habría aunque sea un ejemplar de 5 Metros de Poemas, libro imprescindible para mí, vital, necesario.
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Omar Aramayo. |
En cierta manera, con esa
mirada de quien educó los ojos en los andes donde en medio de una atmósfera transparente y pura lo lejano parece cercano, Omar
Aramayo dio en el blanco yéndose no por la ruta más cercana que une a dos
puntos. Pero acertó.
Partida de Nacimiento del Oquendo (revista QLISGEN). |
Quiero comentar que un punto en común entre Omar Aramayo y yo,
aparte del hecho de que los dos somos hombres de los andes (él es de Puno; yo,
del Cuzco), está en el hecho de que los dos admiramos y amamos la obra de
Oquendo, ese príncipe de la vanguardia. Él fue, sino el primero, uno de los primeros que inició el rescate de la obra de su coterráneo. Hay que recordar que luego de la primera edición de 1927, recién fue en el año 1969 que se volvió a publicar 5 Metros de Poemas, una edición pequeña (y lamentablemente con erratas). Aunque no lo he conversado con él, no dudo que su esfuerzo de rescate tuvo que ver mucho con el hecho de que se vuelva a imprimir esta obra.
Uno de los temas más recurrentes en nuestras
charlas ha sido el de las fotografías del poeta Oquendo. No son muchas en
realidad, parece que el misterio siempre acompañó al poeta puneño (creo que en
realidad a la mayoría de los poetas peruanos). Recuerdo que hace varios meses
escribí en una entrada estas líneas: “Siempre me llamó la atención el perfil bajo de los poetas peruanos.
Siempre fueron muy poco dados a la figuración y al protagonismo. Salvo
excepciones, como en todo, pienso en el ego desmesurado de poetas como José
Santos Chocano, Abraham Valdelomar o Alberto Hidalgo. Pero en líneas generales
los poetas peruanos han rehuido siempre a la figuración, a las cámaras y
flashes. Incluso sobre los tres mencionados, si hablamos de fotos, hay muy
pocas y casi podríamos decir que sus egos vivieron de espaldas a las cámaras
fotográficas.” Lo reafirmo, es poco el material fotográfico que se
conserva y menos, aún, el de Carlos Oquendo de Amat.
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Casa del poeta Oquendo en Puno. |
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Página interior de la revista QLISGEN. |
Sin
embargo, anda por ahí una foto muy usada y que es falsa; es decir, quien ahí
aparece es cualquier persona, pero no es el poeta Carlos Oquendo de Amat. El
desconocimiento, la ignorancia, la desidia lleva a muchos a seguir utilizándola. Llama la
atención, por decir lo menos, la poca rigurosidad que tiene mucha gente que se
dice especializada en la obra del poeta peruano. Lamentable, realmente.
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Falso retrato de Oquendo. |
¿Cuáles
serían, entonces, las fotos comprobadas del poeta? Lo repito, son pocas. Muchas
de ellas se deben, en una lucha indesmayable contra el implacable tiempo, a
Omar Aramayo quien las ha rescatado y conservado. Allá a mediados de los
sesenta e inicios de los setenta, Omar fue
recuperando este material fotográfico entre los familiares del poeta que vivían
en Puno. Otras fotos son producto del empeño de Rodolfo Milla y, si mal no
recuerdo, de Alberto Tauro, amigo del poeta.
Estas son, pues, las fotos que conozco. La
primera es de cuando muy niño (el poeta debe tener unos tres años).
En la siguiente foto se le ve acompañado de sus padres: el doctor Carlos Belisario Oquendo Álvarez y doña Zoraida Amat Machicao.
Una
foto de adolescente, elegantemente vestido, primero con un familiar (un primo) y luego solo (aunque esta es producto, más que seguro, de la intervención de la computadora).
Hay un par de fotos donde se ve a Oquendo, como
de costumbre, elegantemente vestido (a pesar de sus penurias económicas), junto
a automóviles. En la primera imagen se le ve que acompaña a unas damas y a un varón, Ernesto More
(Oquendo es el de sombrero). En la otra toma se le ve en el Parque Matamula,
quien está dentro del auto es Oquendo, el del bastón es su gran amigo
(fallecido prematuramente) el escritor y poeta Adalberto Varallanos.
Hay una
foto pequeña, recortada de una toma más amplia, donde se ve al poeta con
sombrero y abrigo y rodeado de gente, la toma está medio borrosa, pero es indudablemente el poeta
vanguardista.
La siguiente foto lo presenta a Oquendo ante el frontis de la iglesia de Pomata (Puno), siempre elegante (terno oscuro) y con sombrero
blanco (por el atuendo del poeta pareciera que la toma es de la misma época de
la primera foto del automóvil).
La siguiente foto se ve a Oquendo de Amat
rodeado de mucha gente, el poeta Omar Aramayo me escribió sobre esta foto lo
siguiente: "Tengo la original, en pésimo estado de conservación. Me ayudó
a conseguirla Gloria Mendoza, en Conima al comenzar los setenta. Este es el
mejor retrato de Carlos".
Contraportada de la revista QLISGEN. |
Bien,
estas son las fotos que conozco y las que están fehacientemente comprobadas
como auténticas del autor de uno de los poemarios trascendentales de la tradición poética del Perú. Como se puede comprobar, estas últimas imágenes del
poeta no coinciden con las facciones del personaje que lo han hecho aparecer
como Oquendo. Creo que es el momento de ir eliminando dicha imagen que lo único
que provoca son equivocaciones.
Continuará…
Morada de Barranco, 17 de noviembre de
2014.
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